No puede ser tan peligroso vivir en al Argentina, viajar en tren, ser pobre…
No hay nada peor que un tren sin frenos porque ya no hay repuestos…
Pero frente a la injusticia, callate la boca porque te pueden dar un tortazo, encima…
Que el Estado pase a ser querellante… Por Dios!!!!!
Que vergüenza ajena, por qué Cristina no hace renunciar al impresentable del Secretario de Transporte, que dijo además que hay Estado, que no está ausente y que si hubiera pasado el domingo morían menos… Digo, el Estado del que habla no debe estar ausente en la relación tan extaña que estableció con la concesionaria, con TBA, porque si no, no se entiende…
Y además, después de dejar que nos maten como si fueramos chinos en China, nos sacan el Carnaval decretando duelo…
A todo esto, dónde está Cristina,¿dónde?. Qué le está pasando Cómo no decide que los trenes vuelvan al Estado, si los subsidia
viernes, 24 de febrero de 2012
viernes, 11 de noviembre de 2011
Nada es gratis
-La princesa irascible vive condenando a los demás, y ellos la condenan sin comprender que se crío sin madre –dijo el rey apesadumbrado…
En el país de los triángulos todo era triangular y punteagudo, quizá por esa razón parecía poco amable… La princesa tenía una cara que terminaba en un vértice a la altura de la frente, sin embargo su cuerpo de triángulo isósceles bailoteaba como un trompo . Siendo nerviosa e irritable daba vueltas y vueltas con infinita gracia. Era sin duda una brillante bailarina, sin embargo la locura que padecía afeaba a la princesa triangular.
En el mundo de los triángulos era imposible imaginar una forma distinta a la que determinaba el polígono de tres lados. Y quién dice un mundo dice un universo: nadie jamás hubiera imaginado que más allá de las fronteras pudiera haber otras formas de las que determinaban su realidad.
Un día la princesa, como siempre, pendeciera y desagradable, se encontró con alguien distinto que no fuera su nodriza, el jardinero, el paje, el albañil o el soldado que vivían en el palacio - y que odiándola por sus malos modos, nunca se atrevían a llevarle la contra-. Había llegado un forastero, alguien de las afueras no tan distantes porque se veía tan triangular como los del reino. El forastero no tuvo ningún reparo en decirle a la princesa que era desagradable, maleducada y, lisa y llanamente, alguien no querible.
Las palabras del forastero tuvieron lugar dentro de la princesa que en el fondo se sabía “guacha”, en el literal sentido del americanismo. Entonces rompió en llanto, lloró tanto que hizo que la zanja que rodeaba al palacio desbordara, y siguió llorando y llorando sin consuelo, a pesar de todas las cosas que hacía su padre, el rey, para que dejara de hacerlo.
Una noche, cuando nadie se esperaba que sucediera, la princesa dejó de llorar, escapó de sus habitaciones y se subió a una barca que estaba amarrada. Sus lágrimas habían echo que el río llegara hasta el palacio. Comenzó a remar y se alejó con rumbo incierto.
Alguien dijo que el que no busca, encuentra, y fue así que luego de estar su barca a la deriva quedó atrapada en unos troncos. Exhausta y sin comer, la princesa se había desmayado unas horas antes. Cuando despertó los gritos se confundieron, ella gritaba al ver a los seres y los seres al verla: eran los redondos del país de los redondos. Sus cachetes y sus piernas y pies, sus manos, todo su cuerpo era redondo.
Después del tremendo susto, los redondos, suaves y acogedores, abrazaron la princesa triangular. Una madre redonda la adoptó. Le enseño a cocinar y hacerse una trenza. Ella no era la misma , ahora se había convertido en la dulce princesa triangular…Y bueno, pasó lo que tenía que pasar, el hijo de su mamá adoptiva se enamoró de ella. Pasaron un par de meses y luego decidieron casarse.
El rey triangular todas las noches pedía a su Dios triangular que volviera la princesa. Era tanta su fé que lloraba sobre los pies pinteaguados de su Dios y sabía que El le concedería su petición. Mientras tanto la princesa triangular mostraba un redondo vientre y se sentía pesada y triste porque extrañaba a su mundo y a su padre a pesar de los amorosos cuidados de su esposo redondo y su madre adoptiva que pasó a ser política.
Un día la princesa se sintió muy mal, y su nueva mamá trató de tranquilizarla: va a nacer tu bebé, mi nieto. Y así fue que nació un pequeñito bellísimo, con cara triangular, cuerpo redondo, piernas triangulares y brazos y manos redondas.
Cuando se sintió mejor su esposo y su mamá hablaron con ella: era tiempo de volver a su país y contar la buena nueva a su padre. Ellos eran redondos pero sabían que no todos eran como ellos, lo aceptaban y podían gozar de las diferencias, conocían a los cuadrados y los visitaban. Los triangulares aparecieron en sus vidas con la princesa. Pero los redondos no eran torpes, imaginaban que no todos podían ser tan amplios, y podían pensar que otros los rechazarían. Por eso acompañaron a la princesa y al bebé hasta la entrada del país- reino triangular y dejaron que ella y el niño entraran solos.
El rey al verlos agradeció a su Dios triangular poniéndose de rodillas. Besó a la princesa, que ahora era dulce, y miró al bebé con lágrimas en los ojos. Su carita pequeña y triangular le sonrío como reconociéndolo y enseguida extendío sus bracitos redondos.
El rey, feliz a pesar de lo que consideraba eran deformidades en su nieto, llamó a todo el reina para festejar. También consultó con los médicos que en secreto le dieron un diagnóstico y un pronóstico, se podría realizar un cirugía estética y remodelar, a la debida edad, las partes malformadas.
Luego de estar dos semanas, la princesa anunció su partida. El padre entonces habló por primera vez con sinceridad con su hija, le dijo que no debía llevarse a su nieto, que lo criarían en su reino, porque con esas deformidades no sería aceptado fácilmente.
La princesa tomó coraje y habló de lo que no se atrevía. El padre del bebé era redondo, y no sólo él si no todo su país era redondo. Y también había un mundo dónde todos eran cuadrados y amigables, quizás un poco menos que los redondos.
El rey se retiró a sus habitaciones y dejó que la princesa y su nieto se fueran. No podía resolver sus sentimientos confusos y, menos aún, sus pensamientos dónde de pronto se le mezclaban las formas y amenazaban con enloquecerlo…
Por suerte el tiempo, que todo lo cura, hizo que el rey triangular empezara a transformar su cosmovisión, de pronto lo que era universal y eterno dejó de serlo, entonces ordenó cambiar su espejo triangular por uno redondo, y además hizo que todas las aperturas triangulares del reino se pusieran a consideración de quienes las usaban, sólo que aquellos que decidieran cambiarlas por otras redondeadas o cuadradas se verían beneficiados por la eximición de impuestos.
Luego de seis meses el rey estaba en condiciones de visitar al país de los redondos dónde vivía su hija con su nieto y así lo hizo. Fue muy bien recibido con banderitas triangulares para homenajearlo: lo estaban esperando.
Y fue así como los triangulares naturalizaron a los redondos, y también a los cuadrados… Y los cuadrados a los triangulares..., tanto que después de varios siglos prácticamente todos los habitantes nacidos en los tres países-reinos fueron el resultado de una mezcla de formas que los hizo más adaptables, y por lo tanto más resistentes y felices.
En el país de los triángulos todo era triangular y punteagudo, quizá por esa razón parecía poco amable… La princesa tenía una cara que terminaba en un vértice a la altura de la frente, sin embargo su cuerpo de triángulo isósceles bailoteaba como un trompo . Siendo nerviosa e irritable daba vueltas y vueltas con infinita gracia. Era sin duda una brillante bailarina, sin embargo la locura que padecía afeaba a la princesa triangular.
En el mundo de los triángulos era imposible imaginar una forma distinta a la que determinaba el polígono de tres lados. Y quién dice un mundo dice un universo: nadie jamás hubiera imaginado que más allá de las fronteras pudiera haber otras formas de las que determinaban su realidad.
Un día la princesa, como siempre, pendeciera y desagradable, se encontró con alguien distinto que no fuera su nodriza, el jardinero, el paje, el albañil o el soldado que vivían en el palacio - y que odiándola por sus malos modos, nunca se atrevían a llevarle la contra-. Había llegado un forastero, alguien de las afueras no tan distantes porque se veía tan triangular como los del reino. El forastero no tuvo ningún reparo en decirle a la princesa que era desagradable, maleducada y, lisa y llanamente, alguien no querible.
Las palabras del forastero tuvieron lugar dentro de la princesa que en el fondo se sabía “guacha”, en el literal sentido del americanismo. Entonces rompió en llanto, lloró tanto que hizo que la zanja que rodeaba al palacio desbordara, y siguió llorando y llorando sin consuelo, a pesar de todas las cosas que hacía su padre, el rey, para que dejara de hacerlo.
Una noche, cuando nadie se esperaba que sucediera, la princesa dejó de llorar, escapó de sus habitaciones y se subió a una barca que estaba amarrada. Sus lágrimas habían echo que el río llegara hasta el palacio. Comenzó a remar y se alejó con rumbo incierto.
Alguien dijo que el que no busca, encuentra, y fue así que luego de estar su barca a la deriva quedó atrapada en unos troncos. Exhausta y sin comer, la princesa se había desmayado unas horas antes. Cuando despertó los gritos se confundieron, ella gritaba al ver a los seres y los seres al verla: eran los redondos del país de los redondos. Sus cachetes y sus piernas y pies, sus manos, todo su cuerpo era redondo.
Después del tremendo susto, los redondos, suaves y acogedores, abrazaron la princesa triangular. Una madre redonda la adoptó. Le enseño a cocinar y hacerse una trenza. Ella no era la misma , ahora se había convertido en la dulce princesa triangular…Y bueno, pasó lo que tenía que pasar, el hijo de su mamá adoptiva se enamoró de ella. Pasaron un par de meses y luego decidieron casarse.
El rey triangular todas las noches pedía a su Dios triangular que volviera la princesa. Era tanta su fé que lloraba sobre los pies pinteaguados de su Dios y sabía que El le concedería su petición. Mientras tanto la princesa triangular mostraba un redondo vientre y se sentía pesada y triste porque extrañaba a su mundo y a su padre a pesar de los amorosos cuidados de su esposo redondo y su madre adoptiva que pasó a ser política.
Un día la princesa se sintió muy mal, y su nueva mamá trató de tranquilizarla: va a nacer tu bebé, mi nieto. Y así fue que nació un pequeñito bellísimo, con cara triangular, cuerpo redondo, piernas triangulares y brazos y manos redondas.
Cuando se sintió mejor su esposo y su mamá hablaron con ella: era tiempo de volver a su país y contar la buena nueva a su padre. Ellos eran redondos pero sabían que no todos eran como ellos, lo aceptaban y podían gozar de las diferencias, conocían a los cuadrados y los visitaban. Los triangulares aparecieron en sus vidas con la princesa. Pero los redondos no eran torpes, imaginaban que no todos podían ser tan amplios, y podían pensar que otros los rechazarían. Por eso acompañaron a la princesa y al bebé hasta la entrada del país- reino triangular y dejaron que ella y el niño entraran solos.
El rey al verlos agradeció a su Dios triangular poniéndose de rodillas. Besó a la princesa, que ahora era dulce, y miró al bebé con lágrimas en los ojos. Su carita pequeña y triangular le sonrío como reconociéndolo y enseguida extendío sus bracitos redondos.
El rey, feliz a pesar de lo que consideraba eran deformidades en su nieto, llamó a todo el reina para festejar. También consultó con los médicos que en secreto le dieron un diagnóstico y un pronóstico, se podría realizar un cirugía estética y remodelar, a la debida edad, las partes malformadas.
Luego de estar dos semanas, la princesa anunció su partida. El padre entonces habló por primera vez con sinceridad con su hija, le dijo que no debía llevarse a su nieto, que lo criarían en su reino, porque con esas deformidades no sería aceptado fácilmente.
La princesa tomó coraje y habló de lo que no se atrevía. El padre del bebé era redondo, y no sólo él si no todo su país era redondo. Y también había un mundo dónde todos eran cuadrados y amigables, quizás un poco menos que los redondos.
El rey se retiró a sus habitaciones y dejó que la princesa y su nieto se fueran. No podía resolver sus sentimientos confusos y, menos aún, sus pensamientos dónde de pronto se le mezclaban las formas y amenazaban con enloquecerlo…
Por suerte el tiempo, que todo lo cura, hizo que el rey triangular empezara a transformar su cosmovisión, de pronto lo que era universal y eterno dejó de serlo, entonces ordenó cambiar su espejo triangular por uno redondo, y además hizo que todas las aperturas triangulares del reino se pusieran a consideración de quienes las usaban, sólo que aquellos que decidieran cambiarlas por otras redondeadas o cuadradas se verían beneficiados por la eximición de impuestos.
Luego de seis meses el rey estaba en condiciones de visitar al país de los redondos dónde vivía su hija con su nieto y así lo hizo. Fue muy bien recibido con banderitas triangulares para homenajearlo: lo estaban esperando.
Y fue así como los triangulares naturalizaron a los redondos, y también a los cuadrados… Y los cuadrados a los triangulares..., tanto que después de varios siglos prácticamente todos los habitantes nacidos en los tres países-reinos fueron el resultado de una mezcla de formas que los hizo más adaptables, y por lo tanto más resistentes y felices.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Cómo no creer en esta mujer si hizo que el sustantivo termine en "a"...
Hoy estuvo en Lanús - que son mis pagos- ratificando que vamos a producir innovación y tecnología –made in-.
Y tiene tanta banca arriba que no hay quién pueda obstaculizar: un pingüino nariz de abrelatas y nada menos la que nos prometió que iba a volver y ser millones...
Avanti presi!!!
Y tiene tanta banca arriba que no hay quién pueda obstaculizar: un pingüino nariz de abrelatas y nada menos la que nos prometió que iba a volver y ser millones...
Avanti presi!!!
lunes, 18 de julio de 2011
Hipocondríaca de mí
Soy hipocondríaca, sólo los que lo son saben del padecimiento
Me puse a buscar sobre razones por las que en ciertos tiempos padezco con más virulencia, y bueno, encontré esta genialidad en el diccionario del psicoanálisis. Hace 30 años dí Psicoanalítica libre leyendolo durante un verano como Rayuela, y me fue muy bien.
"Para precisar mejor lo que está en cuestión en la hipocondría, puede ser interesante comparar hipocondría e histeria. La histérica da a ver -se da en espectáculoen lo visible. El paciente hipocondríaco, por su parte, da a oír. La histeria, incluso en las formas extremas de conversión, permanece en ese nivel de dar a ver la forma del cuerpo, la piel, la envoltura, mientras que la hipocondría da a oír lo que pasa bajo la piel, bajo la envoltura corporal. La histérica está en la «escena» («la otra escena»: escena del sueño, del fantasma); de ahí la correlación tradicional entre histeria y teatro. Al hipocondríaco, ¿hay que ubicarlo más bien del lado del apuntador? Esto significaría atribuirle un rol demasiado preciso: quizá sería más exacto decir que él es el gran poeta de todos los agujeros del cuerpo, y que cuando ha completado la recorrida por ellos, no para hasta que se hace abrir, o mejor, eventrar."
Me puse a buscar sobre razones por las que en ciertos tiempos padezco con más virulencia, y bueno, encontré esta genialidad en el diccionario del psicoanálisis. Hace 30 años dí Psicoanalítica libre leyendolo durante un verano como Rayuela, y me fue muy bien.
"Para precisar mejor lo que está en cuestión en la hipocondría, puede ser interesante comparar hipocondría e histeria. La histérica da a ver -se da en espectáculoen lo visible. El paciente hipocondríaco, por su parte, da a oír. La histeria, incluso en las formas extremas de conversión, permanece en ese nivel de dar a ver la forma del cuerpo, la piel, la envoltura, mientras que la hipocondría da a oír lo que pasa bajo la piel, bajo la envoltura corporal. La histérica está en la «escena» («la otra escena»: escena del sueño, del fantasma); de ahí la correlación tradicional entre histeria y teatro. Al hipocondríaco, ¿hay que ubicarlo más bien del lado del apuntador? Esto significaría atribuirle un rol demasiado preciso: quizá sería más exacto decir que él es el gran poeta de todos los agujeros del cuerpo, y que cuando ha completado la recorrida por ellos, no para hasta que se hace abrir, o mejor, eventrar."
sábado, 30 de abril de 2011
Sábato escéptico
99, nunca los 100… Quizá por vocación de incompletad, de mejoría, no quiso redondear.
Casi religiosamente, al que se asomó a todos los abismos y se abismó en la ceguera de la maldad humana, rigurosamente dudoso del porvenir, se le cuela la esperanza por los resquicios de esos no 100.
Se preservó de la certeza y voló con su último suspiro vaya a saberse dónde...
Casi religiosamente, al que se asomó a todos los abismos y se abismó en la ceguera de la maldad humana, rigurosamente dudoso del porvenir, se le cuela la esperanza por los resquicios de esos no 100.
Se preservó de la certeza y voló con su último suspiro vaya a saberse dónde...
lunes, 24 de enero de 2011
Dios mío qué horror podría ser si bajan la edad de imputabilidad!
Siguiendo con esta forma de pensar podríamos llegar a enjuiciar a los pitbull!!!!!!!! Y entendamos, un perro es un perro, y se trata además de una raza creada por el hombre…
De la misma manera, un chico es un chico… Es fácil cortar por el hilo más fino …
Es muuuuuuuuuy loco… Cuando no se sabe qué hacer, es mejor no hacer nada…
Y todo por un par de millones de votos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Me decepciona Scioli, y mucho… Por qué no se ocupan de hacer que la imagen del delicuente no aparezca en la villa como la de un héroe de la posmodernidad? Creo que a la larga ganarían más votos… Con eso y controlando el paco que les tiran por la cabeza!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Por qué no ponemos sobre el tapete el accionar del crimen organizado, o lo haremos cuando ya lo tengamos instalado?! Digo... Tenemos una gran oportunidad de actuar en forma conjunta entre varios países sudamericanos... Mientras tanto perdemos el tiempo encerrando a los ladrones de gallinas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! y a los pendejos... que son una desgracia que nos supimos ganar...
De la misma manera, un chico es un chico… Es fácil cortar por el hilo más fino …
Es muuuuuuuuuy loco… Cuando no se sabe qué hacer, es mejor no hacer nada…
Y todo por un par de millones de votos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Me decepciona Scioli, y mucho… Por qué no se ocupan de hacer que la imagen del delicuente no aparezca en la villa como la de un héroe de la posmodernidad? Creo que a la larga ganarían más votos… Con eso y controlando el paco que les tiran por la cabeza!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Por qué no ponemos sobre el tapete el accionar del crimen organizado, o lo haremos cuando ya lo tengamos instalado?! Digo... Tenemos una gran oportunidad de actuar en forma conjunta entre varios países sudamericanos... Mientras tanto perdemos el tiempo encerrando a los ladrones de gallinas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! y a los pendejos... que son una desgracia que nos supimos ganar...
viernes, 29 de octubre de 2010
Qué sé yo...
Mis perritos tenían la casa pintada de amarillo con eso que se usa para colorear los pisos. Yo no había podido llegar a tirar una rosa sobre el coche que llevaba al ex-presidente, a ese hombre que a fuerza de ver mal veía mejor que nadie, aunque se llevaba por delante y se lastimaba bastante...
Amo a mis perritos, tres son sobrevivientes de un abandono de dos días sin ingerir nada con veinte o veinticinco días. Son pura raza americana, puro meztizaje a troche y moche,más fuertes que nadie, porque el que no muere se hace más fuerte...
Quizá para Néstor, ese hombre bizarro y buenazo, inteligente como pocos, la cosa funcione al revés... Muerto el pibe del PO, muerte fatal y certera, no quedaba otra que morirse, para no ser lo mismo...Antes hubiera dicho, convertido en bandera, ahora ya no funcionan. Si algo le importaba era sus hijos, la generación de sus hijos, y lo dejó muy en claro cuando en el Luna Park dijo que su destino ya estaba echado: estaba con ellos, con una nueva presidencia para afianzar o nada, la muerte no importaba...
Hoy vi tantos jóvenes, tantos, no entiendo por qué nunca mis hijos pudieron concretar un encuentro, Juan, que es un animal político viajó a un encuentro de 500 jóvenes a un lugar donde nunca se hizo ningún encuentro... Igual tengo la convicción de que la vida es estética y en ese viaje, parecido al del libro de Soriano, fue a ver a mi hermano Manuel,es mi hermano de vida, y bueno, termino yendo a Rosario.
No sé, qué sé yo..., espero, espero, espero... A lo mejor Néstor Kirchener puede ser un Santo... Por las dudas sigo pidiendo que con su nariz de abrelatas nos abra una puerta para todos los argentinos hacia un futuro mejor... No sé nada pero sí sé a quien pedir qué cosa, y si ese hombre no nos supo interpretar, representar, quién?
Por otra parte, como Borges, este Néstor no tenía por costumbre morirse cuando lo daban por muerto... Puede que esta vez sea lo mismo, hay muertos muertos y muertos vivos...Si Cristina pudiera otra presidencia..., Sabatella vice, no sería un Cobos
Amo a mis perritos, tres son sobrevivientes de un abandono de dos días sin ingerir nada con veinte o veinticinco días. Son pura raza americana, puro meztizaje a troche y moche,más fuertes que nadie, porque el que no muere se hace más fuerte...
Quizá para Néstor, ese hombre bizarro y buenazo, inteligente como pocos, la cosa funcione al revés... Muerto el pibe del PO, muerte fatal y certera, no quedaba otra que morirse, para no ser lo mismo...Antes hubiera dicho, convertido en bandera, ahora ya no funcionan. Si algo le importaba era sus hijos, la generación de sus hijos, y lo dejó muy en claro cuando en el Luna Park dijo que su destino ya estaba echado: estaba con ellos, con una nueva presidencia para afianzar o nada, la muerte no importaba...
Hoy vi tantos jóvenes, tantos, no entiendo por qué nunca mis hijos pudieron concretar un encuentro, Juan, que es un animal político viajó a un encuentro de 500 jóvenes a un lugar donde nunca se hizo ningún encuentro... Igual tengo la convicción de que la vida es estética y en ese viaje, parecido al del libro de Soriano, fue a ver a mi hermano Manuel,es mi hermano de vida, y bueno, termino yendo a Rosario.
No sé, qué sé yo..., espero, espero, espero... A lo mejor Néstor Kirchener puede ser un Santo... Por las dudas sigo pidiendo que con su nariz de abrelatas nos abra una puerta para todos los argentinos hacia un futuro mejor... No sé nada pero sí sé a quien pedir qué cosa, y si ese hombre no nos supo interpretar, representar, quién?
Por otra parte, como Borges, este Néstor no tenía por costumbre morirse cuando lo daban por muerto... Puede que esta vez sea lo mismo, hay muertos muertos y muertos vivos...Si Cristina pudiera otra presidencia..., Sabatella vice, no sería un Cobos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)